Entradas

CALIXTO GARMENDIA (Ciro alegría)

Imagen
                                                             CALIXTO GARMENDIA        Déjame contarte –le pidió un hombre llamado  Remigio Garmendia a otro llamado Anselmo, levantando la cara-. Todos estos días, anoche, esta mañana, aun esta tarde, he recordado mucho… Hay momentos en que a uno se le agolpa la vida… Además, debes aprender. La vida, corta o larga, no es  de uno solamente.      Sus ojos diáfanos  parecían fijos en el tiempo. La voz se le  fraguaba hondo y tenía un rudo timbre de emoción. Blandíase a ratos las manos encallecidas.      Yo nací arriba, en un pueblito de los Andes. Mi padre era carpintero y me mandó a la escuela. Ha...

Ojos de nuwa triste

                                                                      Ojos de nuwa triste Don Pedro Kistug está preocupado; toda la mañana se ha pasado contemplando las montañas lejanas que separan las diferentes y distantes comunidades. Los manguarés, siguen sonando noche y día, cuyo llamado es urgente. Los pueblos de la selva están amenazados y han marchado en defensa de sus derechos territoriales, en calidad de etnias amazónicas, que desde hace siglos les pertenece. Don Pedro, se alistó para salir con el contingente; pero los ancianos de la comunidad no le permitieron; pues, él es la autoridad y el guardián de su pueblo.           Junto con el grupo de valientes, también partió para la Curva del diablo, Etsa, (cuyo nombre signifi...

DEMETRIO RENDON WILLKA (De “Todas las sangres”)

Imagen
  DEMETRIO RENDON WILLKA (De “Todas las sangres”) Una maestra para Lahuaymarca, porque la comunidad construyó un local risueño, con ventanas grandes y un jardín en el que sembraron geranios y rosas blancas, únicas plantas "de los señores y de la iglesia" que podían resistir el clima de altura. » Los Aragón de Peralta y todo el vecindario de San Pedro se opusieron a que se autorizara la apertura de la escuela de la comunidad. -En eso nos diferenciamos de los indios. Si aprenden a leer ¿qué no querrán hacer y pedir esos animales? -dijo en un cabildo el propio alcalde. -Los indios no deben tener escuela -sentenció el viejo señor. Y no se discutió más el asunto. La palabra de Aragón de Peralta se cumplía en el distrito . Por eso, el director de la escuela de San Pedro fue a consultar con el viejo señor si debía matricular al ya mozo Demetrio Rendón Willka, en la sección "Preparatoria". -Si ya es mozo, admítalo. Los chicos lo harán correr. Aunque son porfiados estos in...

EL SUEÑO DEL PONGO (José María Arguedas)

Imagen
  EL SUEÑO DEL PONGO ( José María Arguedas) (Aparece primero en escena el hacendado, caracterizado como tal, luego aparece el pongo, igualmente caracterizado: poncho, descalzo, chullo, adoptando la postura encorvada) —Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte — —¿Qué? ¿Tú eres quien ha hablado u otro? —. —Tu licencia, padrecito, para hablarte. Es a ti a quien quiero hablarte _Habla… si puedes. —Padre mío, señor mío, corazón mío. Soñé anoche que habíamos muerto los dos juntos; juntos habíamos muerto. —¿Conmigo? ¿Tú? Cuenta todo, indio. —Como éramos hombres muertos, señor mío, aparecimos desnudos, los dos juntos; desnudos ante nuestro gran Padre San Francisco. —¿Y después? ¡Habla! —Viéndonos muertos, desnudos, juntos, nuestro gran Padre San Francisco nos examinó con sus ojos que alcanzan y miden no sabemos hasta qué distancia. A ti y a mí nos examinaba, pesando, creo, el corazón de cada uno y lo que éramos y lo que somos. Como hombre rico y gran...

EL PADRE (Olegario Lazo Baeza)

Imagen
  EL PADRE Olegario Lazo Baeza (Chile, 1878-1964)   Un viejecito de barba blanca y larga, bigotes enrubiecidos por la nicotina, manta lacre, zapatos de taco alto, sombrero de pita y un canasto al brazo, se acercaba, se alejaba y volvía tímidamente a la puerta del cuartel. Quiso interrogar al centinela, pero el soldado le cortó la palabra en la boca, con el grito: -¡Cabo de guardia! El suboficial apareció de un salto en la puerta, como si hubiera estado en acecho. Interrogado con la vista y con un movimiento de la cabeza hacia arriba, el desconocido habló: -¿Estará mi hijo? El cabo soltó la risa. El centinela permaneció impasible, frío como una estatua de sal. -El regimiento tiene trescientos hijos, falta saber el nombre del suyo -repuso el oficial. -Manuel… Manuel Zapata, señor. El cabo arrugó la frente y repitió, registrando su memoria. -¿Manuel Zapata…? ¿Manuel Zapata…? Y con tono seguro. -No conozco ningún soldado de ese nombre. El paisano se irgui...